El documento que regula la relación entre Youtube y el usuario de su servicio, esto es, los Términos y Condiciones de Youtube, disponibles en su web. En ellas se establece que el usuario se obliga a no utilizar el servicio de Youtube con fines comerciales, a menos que haya obtenido la previa autorización por escrito de YouTube, circunstancia que no ocurre como norma general. No obstante, limita esa prohibición de uso comercial de videos a los siguientes supuestos:

(i) Se prohíbe la reventa del acceso al servicio, es decir, no se permite cobrar cantidad económica alguna por acceder a videos de Youtube;

(ii) Se prohíbe la venta de la publicidad o del contenido alojados en Youtube;

(iii) Se prohíbe la inserción de videos de Youtube en un blog que permita anuncios o en un sitio web que contenga publicidad a menos que otro material no obtenido de YouTube aparezca en la misma página y sea de valor suficiente para servir de base para dichas ventas. Es decir, que se permite la inserción de videos de Youtube en sitios web con finalidad comercial siempre que exista un contenido adicional que permita por sí solo sostener dicha publicidad. Esto significa que un blog o una web que alojase únicamente videos de Youtube no podría tener publicidad o, en caso de tenerla, estaría contraviniendo los términos y condiciones del servicio de Youtube. Sin embargo si esa web o blog tuviese contenidos propios que se viesen completados por videos de Youtube, dicho uso sí estaría legitimado.

Y para que este servicio pueda funcionar, el usuario que crea una cuenta y comparte contenidos en la plataforma ha de garantizar, por medio de la aceptación de los términos antes referidos, que es titular de todas licencias y todos los derechos, consentimientos y permisos que se necesitan para permitir a YouTube utilizar el contenido a efectos de poder prestar el servicio.

En particular, el usuario que sube un video a Youtube cede a YouTube una licencia mundial, gratuita y transferible para utilizar y mostrar ese contenido de la manera más amplia posible, concediendo al tiempo una licencia al resto de usuarios para acceder al contenido, y para utilizarlo, reproducirlo, distribuirlo, e incluso realizar obras derivadas de él, pudiendo éstos mostrar y ejecutar dicho contenido en la medida de lo permitido por Youtube.

Entonces, una vez que un video ha sido subido a Youtube por otro usuario ¿cómo saber si ese video es legal o no? Pues lo cierto es que el usuario que accede a un video subido por un tercero o que incluso lo comparte dentro de los términos permitidos por Youtube, no tiene porqué saber si ese video ha sido subido o no por el titular de los derechos, no pudiendo ser por lo tanto responsable de ninguna infracción que ese tercero pudiese haber cometido. Es decir, que cuando, por ejemplo, un usuario visualiza un resumen de un partido de fútbol en Youtube, no tiene modo de conocer si la persona que lo ha subido ostenta o no una licencia sobre los derechos de ese video, no pudiendo ser responsable de ello. Por el contrario, sí será responsable el usuario que ha declarado ser titular de los derechos y no lo es.

En definitiva, el titular del video compartido en Youtube sigue siendo titular de los derechos sobre el video (aunque ahora comparte dichos derechos a través de la otorgación de las licencias) mientras el mismo esté disponible en la plataforma. Una vez que el usuario elimina o borra el video, esa licencia otorgada a Youtube y al resto de usuarios queda revocada, retornando todos los derechos a favor del titular original.

Información obtenida de http://blogs.lainformacion.com